Himno

Primer himno

Serafín Prado, agustino recoleto: hombre, teólogo, predicador, poeta y ensayista mariano.

La exaltación de María constituye uno de los rasgos de la piedad cristiana en general y de la española más aún. Cada Orden religiosa tiene como timbre de honor un amor especial a la madre de Dios. En la poesía de fray Serafín tendrá muy particulares acentos e intensa vibración; al haberse quedado huérfano de padre aún niño, la influencia de la madre fue mucho más intensa. Las ocasiones especiales para cantarla coinciden con efemérides o advocaciones particularmente cercanas a su corazón, como fue su devoción y cariño a Ntra. Sña. María de Valvanera.

Nuestra Señora era uno de los amores que tenía este agustino nacido en Estollo el día del Pilar de 1910, aunque también reservó sitio amplio en su corazón para San Millán y la Orden Agustiniana. Destacó el padre Serafín por su oratoria y dedicación al estudio ya desde su ingreso en el colegio de San Millán de la Cogolla en 1922. Siendo ya huérfano de padre, viajó por los diversos conventos de la orden para completar su formación, hasta finalizar sus estudios en la Gregoriana de Roma.

Himno a la Virgen de Valvanera. Patrona de La Rioja y devoción predilecta de su madre. Los agustinos recoletos de San Millán fueron los promotores de su devoción y siempre se sintieron estrechamente unidos a la comunidad benedictina de entonces. La ocasión se le ofrece al joven sacerdote, que, con 25 años y una reconocida trayectoria poética, participa en el concurso para componer un himno. En sextinas de versos alejandrinos, el vigor del ritmo de sus versos se combina con la profunda emoción para cantar a la Rosa de la Montaña: Y al calor venturoso de nuestras santas madres / tu amor en nuestros pechos brotó como una flor.

Fue el himno oficial del primer cincuentenario de la devolución de la imagen de la Virgen de Valvanera a su Santuario desde el pueblo de Brieva de Cameros (La Rioja). Lo tejen latidos, cuasi-místicos, en cinco estrofas y un estribillo. Lo escribe con veinticinco años, en vísperas de la fratricida guerra española. Sabe que no corren buenos tiempos para exhibir devociones, pero al joven sacerdote le sobreabunda piedad y arrojo. Nada hubo que empujarle para que homenajeara así a su Virgen más querida. Desde niño, como todos los de su pueblo, sentía formar parte de la secular historia de amor de Estollo con su «Rosa de la montaña». Ya en 1599 sellan promesa de visitarla en romería todos los años. ¡Y siguen fieles!

Fray Serafín, en el Himno, condensa esos lazos, esos quereres materno-filiales. Sus vibrantes versos guían la música con la que los revistió el compositor franciscano padre José María Arregui. Musicalmente es pieza laudable. Hoy la brinda grabada la Coral de San Isidoro de León. Desde el 16 de abril del 2011 luce, a los pies de La Madre, adherida al Pilar, una placa bendecida por el prior de la abadía en un acto de homenaje póstumo al letrista.

Segundo himno  (Himno oficial)